Dónde
está Jesús?
Está presente en todos los hermanos
que tenemos alrededor que sufren, espiritualmente o por carencias
materiales, en los hermanos de la calle, en los enfermos de
los hospitales, en los ancianos y niños abandonados y
muchas veces está mucho más cerca, en nuestro
grupo de amigos, en nuestro trabajo, en nuestra propia familia,
cuando hay alguien carente de afecto, de ayuda material o espiritual.
Pero también, Jesús, que es uno
con Dios Padre y por medio de su Espíritu Divino…
está en nuestro interior y nos habla por medio de nuestra
conciencia, en la que también el mal está presente…
pero a pesar de ser Dios y poderlo hacer todo, nos dio libertad
para decidir, nos dio el libre albedrío; y muchas, muchísimas
veces no lo escuchamos y le hacemos caso al mal, pero ahí
está presente con nosotros llamándonos a cada
instante para que lo recibamos en nuestro corazón y lo
dejemos entrar en la fiesta que para El hacemos y brindándonos
todo su amor aunque no lo dejemos entrar.
Cómo es y cuál es la invitación
de Jesús?
La invitación de Jesús no nos
llegará por correo, y tampoco será un solo día…
No es una invitación impresa en papel o en un correo
electrónico (aunque a veces se valga de estos medios)…
pero principalmente esa invitación llega directo a nuestro
corazón y constantemente está golpeando nuestras
puertas. El es tan grande que TODOS LOS DIAS nos hace su invitación.
… y Jesús nos invita a que lo
recibamos en nuestro corazón.
Esa gran fiesta es la vida eterna junto a Dios
uno y trino y solo El sabe cuándo estará lista…
(Aunque ya está cerca) pero tenemos que dar una respuesta
positiva hoy, ya mismo, y nos tenemos que preparar para entrar
a ella haciendo desde ya un regalo a Jesús para que cada
24 a la media noche, El lo recoja. Y debe ser el regalo central
de nuestra celebración, el que mejor preparemos, porque
El es el invitado principal.
Cuál es el regalo que quiere encontrar Jesús
el día de su cumpleaños?
Primero un corazón limpio, alegre, tranquilo,
lleno de Fe y de amor, aceptando todo lo que El nos pide y todo
lo que El nos da y cuando uno tiene esto, lo demás fluye
por la maravillosa lógica del amor: Jesús quiere
encontrar un paquete muy grande, pero muy grande, lleno de todas
nuestras buenas obras.
Este paquete crece de acuerdo a cada persona,
a su realidad. No quiere decir que cuando abra la bolsa de obras
materiales, los que más tienen, tendrán una bolsa
más grande. Esta crecerá de acuerdo a la intención
con que hagamos nuestras obras, no importará si tenemos
mucho o poco. Igualmente la bolsa de las obras espirituales.
La envoltura de las bolsas y del paquete están hechas
de nuestras intenciones.
De esta forma, cuando nos reunamos a compartir (muy sanamente)
con nuestra familia el 24 de Diciembre, lo principal que tengamos
para regalar sea nuestro amor, nuestra unión y que siempre
tengamos presentes a nuestros hermanos. Que los regalos materiales
que Dios nos permita entregar, sean un signo que exprese ese
amor, pero que nunca sean la parte central de la fiesta de amor
que celebramos. Y si queremos llegar aún, un poco más
allá… cuando llegue esa noche, acordémonos
de lo rico que es estar en familia, lo que significa compartir
con alguien querido ese día y lo que significa poder
recibir un regalito y un rico plato de comida…. Y entonces
antes o después de nuestra celebración como familia
o como grupo de amigos… acordémonos de cuántas
personas hay a nuestro alrededor que no tienen nada, ni nadie
con quién compartir, que estarán solas, que nadie
les dará un regalito, una palabra de afecto, un abrazo
y un bocadito de comida y propongámonos que una parte
de lo que vamos a gastar en nosotros y nuestra fiesta, lo gastemos
en ellos…nuestros hermanos necesitados.
No se imaginan lo que eso significa para ellos
y la alegría de corazón que representa para uno,
cuando se hace de verdad, sin juzgar ninguna situación
y sin contarle a todo el mundo que lo hicieron; intenten no
contarle a nadie, porque Jesús ya lo sabe… y cuando
experimenten esa alegría en su corazón y vean
el agradecimiento de estas personas… no podrán
ser nunca más las mismas personas, porque habrán
visto a Jesús, lo habrán invitado a su fiesta
y El a cambio les dará tanta alegría interior,
que no solo lo van a hacer en navidad, si no muchísimas
veces más… recuerden que la mayor riqueza que la
fortuna puede dar es el compartirla con los demás
Amén